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Conocida como bambú de la suerte (del inglés lucky bamboo), de bambú esta planta no tiene nada, pues realmente se trata de una agavácea, familia de conocidas plantas de interior y jardín como pitas (agaves), drácenas y cordilines. Su nombre científico es Dracaena sanderiana, es decir,es hermana del tronco del Brasil o árbol de la felicidad (Dracaena fragans) o la conocida drácena de Madagascar (Dracaena marginata).
Posiblemente procede del África tropical, pero se cultiva en Oriente (Taiwan sobre todo). Se encuentra en el mercado en forma de varas similares a las del verdadero bambú, de ahí el nombre. Se puede comprar en forma de varas individules rectas de diversos tamaños (desde 10 hasta 100 cm generalmente), en forma de sacacorchos también de diversas medidas o bien en montajes diversos (la pirámide es la más habitual).
Es costumbre entre los chinos regalarla sobre todo en Año Nuevo, pues, como a los bambús, se la considera portadora de buena suerte. De hecho según el Feng shui, imbuye de energía positiva el ambiente donde está. Y algo de razón deben de tener: a juzgar por el volumen de ventas que alcanza, muchos cultivadores y distribuidores han debido de tener mucha suerte ...
La vara consta de nudos (zona estrecha de donde salen los brotes) y entrenudos (zona más amplia de donde surgen las raíces). Se suele vender con brotes incipientes en la parte superior y raíces también incipientes en la inferior, pero se pueden encontrar asimismo sin ningún brote ni raíz (cuando ha estado en seco) o con ellos bien desarrollados (cuando lleva ya cierto tiempo en agua).
Su crecimiento es relativamente lento, del orden de 10 cm al año.
Se trata de una drácena de fácil cultivo, quizás de las más resistentes en interior.
Sus necesidades de luz no son muy grandes, va bien con luz intensa pero tamizada, pero también se conforma con ambientes mucho menos luminosos.
No es exigente en humedad, por lo que se adapta perfectamente a los ambientes secos de las casas.
En cuanto a las temperaturas, vive muy bien entre 18º y 24º C, pero soporta desde 10º hasta más de 30º. Obviamente cuanto mayor es la temperatura mayores necesidades de luz tiene y mayor será su crecimiento.
Pero el punto más importante a tener en cuenta es el agua. Se debe colocar en un jarrón o similar con suficiente agua como para cubrir las raíces, pero no mucho más, pues el exceso podría hacer que se pudra el tallo. Se puede mantener durante mucho tiempo sólo con agua, pero parece sensato añadir un poco de fertilizante, muy poco, algo así como unas gotas del agua fertilizada que hayamos preparado para regar otras plantas, una vez al mes como máximo. Conviene cambiar el agua a menudo por agua limpia del grifo, mejor si la hemos dejado reposar para que adquiera la temperatura ambiente y se haya evaporado el cloro (en verano puede que una vez cada semana; en invierno, menos, pero puede hacerse, según necesidad, con menos frecuencia: lo importante es que el agua no se corrompa).
Como cuidado adicional, se puede pulverizar de vez en cuando el follaje y limpiar del polvo acumulado en las hojas con un trapo mojado en agua o leche rebajada con agua, lo que le aportará brillo.
Artículo original de feminaactual.
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